Es perceptible a simple vista que el mundo actual posee menos capacidad de análisis y memoria; todo esto se puede atribuir a la facilidad con la cual se accede a la información en los días corrientes, lo cual excluye la necesidad de retener datos en la mente para su uso posterior.
Es insoslayable, sin embargo, recurrir a un concepto implementado hace cientos de años, cuya funcionalidad se ha estudiado y analizado con detenimiento.
Muchos no habrán oído hablar del Método de Loci, pero sí del famoso Palacio Mental, aquel instrumento nemotécnico capaz de elevar la memoria humana a niveles sorprendentes, el cual se constituye como una técnica de visualización mediante la cual datos escondidos en los recovecos más inaccesibles de nuestra memoria pueden subir a la superficie.
"Loci", en latín, significa "lugar" o "de los lugares", por lo que mediante la imaginación, el ser humano es capaz de crear un lugar a través de una estructura arquitectónica, construir sus habitaciones, salones y espacios comunes y almacenar información allí, disponible en todo momento en el que quiera consultarla.
Por más que dicha técnica es reconocida comúnmente por su uso en ficciones de conocimiento general, los monjes medievales usaban este método para memorizar la Biblia y sus versículos, para poder citarlos después. Tomás de Aquino, por ejemplo, popularizó el método, atribuyéndole también ventajas en su uso para meditar y alcanzar la piedad. El jesuíta Matteo Ricci usó el método con el objetivo de introducir el cristianismo en China y lo mencionó en un tratado dándole el nombre de palacio de la memoria.
Es interesante aportar que dicha técnica ha encontrado variantes en su uso, ya que en la actualidad también se implementa para tratar a pacientes con depresión.
Por último, es esencial destacar que la clave en su implementación se esconde en el nivel de detalle que le aportemos al método. Apelar a los cinco sentidos es una herramienta útil al momento de hacerlo. Percibir mediante el tacto los muebles que revisten determinada habitación, inhalar el aroma del ambiente, escuchar sonidos como ecos perdidos en la memoria, observar con detenimiento cada decorado, elemento, archivo, palabra que aparezca en la imaginación y hasta probar un bocado de algún alimento que hace años no degustamos, puede otorgarnos la información necesaria que estábamos buscando. La analogía se encuentra, por ejemplo, cuando vamos por la calle y percibimos un perfume que nos retrotrae a otro tiempo, ya que es aquel mismo efecto el producido, sólo que, mediante el Método de Loci, nosotros mismos tenemos el control (Método de Loci. En Wikipedia, 24/04/2020 (https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_de_loci).

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