Centrando su postura en el concepto de un hombre concreto, singular, sumido en las aberraciones del horror, la sangre y la muerte, esta corriente posiciona a los pensadores en un dilema intrínsecamente aferrado al sentido de la vida, su propósito y su finalidad.
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Serán algunos referentes, tales como Soren Aabye Kierkegaard (filósofo y teólogo de origen danés), quienes justificarán la existencia en la figura de la divina providencia, motivo único para el proceder del hombre; la fe se constituye como impulso de vida, único justificante de la finitud de una trascendencia bordeada y atravesada por el dolor: "Tengo que hallar una verdad para mí, encontrar esa idea por la que quiero vivir y morir" (Kierkegaard, Soren; "Temor y temblor"; Madrid, Editora Nacional, 1975; pág. 40).
El bien más elevado para un individuo es hallar su vocación.
Martin Heidegger (filósofo alemán) define al hombre como un ser consciente de la mortalidad, de la conclusión y lo efímero de la vida.
Bajo este concepto, la aceptación de tal destino es la herramienta de la cual el hombre debe surtirse para librarse de la angustia.
Frente a la incertidumbre y la indiferencia, la obtención y persecución de una meta es la única forma de seguir adelante.
Jean-Paul Sartre (filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo, posmodernismo y del marxismo humanista), atrae los cuestionamientos del existencialismo bajo una mirada atea y pesimista.
Interpretando la vida como un sin sentido circular cuyo uno destino es la intención de racionalizar lo que no puede ser racionalizado, Sartre define la existencia bajo el ejercicio de una pasión inútil, generadora de un inevitable sentimiento de repugnancia: “La Náusea no me ha abandonado y no creo que me abandone tan
pronto; pero ya no la soporto, ya no es una enfermedad ni un acceso pasajero:
soy yo” (Jean Paul Sartre; "La náusea").
Distante a la creencia en un Dios, el hombre se encuentra en soledad, elemento indispensable para la libertad; es esta libertad la que debe ser empuñada en oposición al pesimismo del que se acusa a su pensamiento, promoviendo, conociendo la ausencia de sentido de la vida, el otorgamiento de un sentido propio. Los hombres son quienes deben dárselo a la existencia.
"El existencialismo, filosofía de nuestra época"; Carlos Astrada; Universidad de Buenos Aires; http://tesisenfermeria.bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/13395/050.pdf
"El sentido filosófico de la vida en el pensamiento existencialista: Una lectura desde Ellacuría"; Ronald Carrillo; TEORÍA Y PRAXIS No. 32; Enero-Junio 2018.


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